Kiarostami empezó siendo pintor. El único cuadro que conozco tiene la misma quietud, frescura y misterio que sus películas: un árbol visto frontalmente y su copa llameando como una cabellera al viento.
En la actual exposición del Cenro de Cultura Contemporánea de Barcelona, "Erice/Kiarostami" se exhibe, entre otras muchas imágenes, documentos y películas, una selección de las fotografías en blanco y negro del realizador iraní. Unas imágenes entre la figuración y la abstarcción, donde la naturaleza cobra sentido porque siempre aparece la huella humana, la única naturaleza trascendente, como un becerro marcado al fuego.

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